20 abril, 2019

Vecinos de Chapultepec luchan contra el asedio inmobiliario.

Ciudad de México. De calles estrechas, la colonia San Miguel Chapultepec, ubicada en la delegación Miguel Hidalgo, no ha quedado exenta de la vorágine inmobiliaria y la expansión de negocios u oficinas que se apoderan de las antiguas casonas.

Su estratégica localización ha sido motivo del asedio de los empresarios, que, a decir de vecinos, buscan hacer de este barrio una extensión de la Condesa o la Roma. Allá ya saturaron todo y ahora vienen acá a generar el caos, expresaron.

Durante un recorrido, contaron que en los pasados 15 años se vendieron muchos inmuebles, algunos de ellos catalogados por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por su valor artístico, que después estuvieron abandonados, deteriorándose con el paso del tiempo, pero en fechas recientes comenzaron a ser derribados o remodelados para construir edificios o habilitar establecimientos mercantiles.

Hasta la década de los 90, los residentes habían logrado mantener orden en el crecimiento urbano de la colonia, pero después comenzó el caos. Se asentaron oficinas irregulares que atrajeron mayor flujo vehicular y ocasionó falta de estacionamiento en la vía pública, lamentaron.

Los años recientes, abundaron, han sido los peores, ante ello optaron por conformar un movimiento vecinal en la colonia con el fin de contener el desorden urbano. En algunos casos han tenido éxito, como sucedió en la calle General Cano 65, en la cual lograron evitar una edificación de seis niveles, así como en Luis G. Vieyra, donde frustraron la destrucción total de un convento.

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Sin embargo, en otros casos sus esfuerzos han sido infructuosos, entre ellos, impedir la apertura de un restaurante italiano sobre la calle General Antonio León. Despúes de ir y venir, logramos que se clausurara en diciembre del año pasado, porque ahí toda la vida había sido una casa y no tenían uso de suelo, pero dos meses después llegó la Seduvi con una carpeta diciendo que sí lo tenía, aseguraron.

Los vecinos expresaron su preocupación por el destino de tres inmuebles que en la actualidad comenzaron a ser intervenidos. Uno de ellos está en Protasio Tagle 22, y los otros dos en Gómez Pedraza 27 y 49. Estos últimos catalogados por el INBA.

En el primer caso, se comenzaron las obras y sólo dejaron en pie la fachada, mientras que el segundo fue demolido. En el tercero, recientemente fueron desalojados unos paracaidistas que habían vivido ahí más de 25 años y temen que también se pretenda tirarlo.

Nosotros avisamos con anticipación. Hay inmuebles en los que no se puede tocar ni los muros porque están catalogados, pero cuando la delegación actúa ya están abajo, al argumentar que deben seguir un procedimiento, se quejaron, al señalar que se trata de casas con un alto valor patrimonial que forman parte de la historia de la colonia.

Fuente: La Jornada

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