22 septiembre, 2019

‘Me han negado la renta de una vivienda por no encajar en la norma’

Acceder a un departamento o una casa resulta más complejo para ciertos sectores de la población que, independientemente de su nivel de ingresos, son vulnerables al momento de buscar alojamiento por factores como su preferencia sexual o el hecho de no ser originarios de la ciudad donde viven. Y mientras que, por ejemplo, en el ámbito laboral se habla mucho acerca de la no discriminación, en vivienda son muy pocas o nulas las veces que se toca este tema.

Es por eso que DadaRoom.com se dio a la tarea de investigar qué sectores de la población en México se ven más afectados por la discriminación cuando buscan alojamiento.

FORÁNEOS Y FREELANCERS, PERSONAS CON MÁS DIFICULTADES BUROCRÁTICAS

Alrededor del 7% de la población en México ha migrado dentro del país en los últimos años y son los jóvenes entre 20 y 35 años los que más cambian de ciudad o estado. Sin embargo, cuando se mueven a otras ciudades, el primer obstáculo al que se enfrentan es encontrar alojamiento.

Requisitos como un aval con propiedad dentro de la ciudad, historial crediticio, referencias personales y laborales, comprobantes de ingresos, etc. son los que más dificultan el acceso a una renta para foráneos, sean nacionales o extranjeros. Dentro de este grupo, los estudiantes presentan más inconvenientes para conseguir alojamiento, ya que a la falta de documentos se suma su bajo nivel de ingresos.

Otro problema que enfrentan los foráneos es la discriminación. En la última Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis), 27% de los encuestados refirió que no permitiría que en su casa vivan extranjeros. Además, este sector de la población suele sufrir más abusos por parte de los arrendatarios, quienes en ocasiones piden varias rentas por adelantado o depósitos debido a la supuesta falta de confiabilidad en el inquilino por ser extranjero, complicando este proceso.

Por otro lado, está el sector poblacional que trabaja bajo el modelo ‘freelance’, es decir, los trabajadores independientes quienes, al no tener un ingreso recurrente, pueden verse en graves dificultades debido a su estilo de vida.

A la hora de elegir un inquilino, los clichés y estereotipos persisten; para muchos propietarios un estudiante es sinónimo de fiesta y falta de solvencia, mientras que un freelancer significa inestabilidad financiera. Además, muchas veces no pueden cumplir con los tediosos procesos de investigación de antecedentes crediticios que requieren los corredores» comenta Antoine Pérouze, director de Dada Room.

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COMUNIDAD LGBTTTI, EL SECTOR QUE MÁS SUFRE DISCRIMINACIÓN

En México se estima que al menos 3.6% de la población joven pertenece a la comunidad LGBTTTI y, a pesar de existir diversas políticas públicas que promueven la inclusión de este sector, aún queda un largo camino por recorrer como sociedad.

Según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), 7 de cada 10 personas están totalmente de acuerdo en que no se respetan los derechos de las personas homosexuales en México. No obstante, 4 de cada 10 personas no estarían dispuestas a permitir que en sus casas vivan personas homosexuales.

Ophelia Pastrana –promotora de la cultura digital, divulgadora y youtuber transgénero– coincide, reconociendo que la situación ha evolucionado positivamente en los últimos años (como lo demuestra la asistencia récord a la última marcha del orgullo en la CDMX) pero que sí existe un problema de alojamiento en la comunidad LGBTT por dos razones:

Para empezar, en la comunidad LGBTTTI hay mucha gente que la corren de sus casas, no siempre tienen un ingreso fijo y se ven ante la situación de no tener ni dónde vivir. Al mismo tiempo están pasando por procesos complejos, lo cual dificulta aún más la situación. Si a esto sumamos que algunos sufren discriminación laboral y se refleja inmediatamente en el tema de la vivienda por falta de recursos económicos o estabilidad laboral, son mucho más vulnerables para cumplir con los requisitos de las inmobiliarias o los dueños».

¿Qué dice la ley?

Bernardo Tamez, abogado del despacho Legal Mind, comenta: “A nivel legal, una persona no se puede reservar el derecho de rentar a una persona por motivos de sexo, raza o condición socioeconómica, ya que la discriminación está prohibida en todos los órdenes de gobierno. Para empezar, el artículo 1º de la Constitución establece que está prohibido discriminar por cualquier motivo, por lo que toda actividad, ya sea particular o pública, debe sujetarse a esta norma general”.

Aunado a lo anterior, existen dos principales leyes federales: la Ley Federal de Protección al Consumidor que prohíbe la discriminación por parte de proveedores de cualquier servicio, bien o producto y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, que establece la Conapred para revisar instancias de discriminación tanto por parte de particulares como de autoridades”.

ADOPTANDO UN NUEVO ESTILO DE VIDA: COMPARTIR DEPARTAMENTO

Para Ophelia Pastrana, en el contexto actual, una de las mejores estrategias para evitar la discriminación es buscar vivienda con alguien que sea abiertamente LGBTTTI, “así estarás en un ambiente seguro, con gente que sabe por lo que estás pasando. Vivir con alguien que ya salió del clóset abiertamente significa que sus amigos y familiares ya lo saben, por lo que te ahorrarás muchos problemas”.

Pastrana recomienda evitar a toda costa presentarse como una persona que no eres: «mi mejor consejo sería vivir fuera del clóset; tu roomie (sea heterosexual o no) debe saber realmente quién eres. Tu casa debe de ser el lugar donde encuentres paz y libertad».

Ante este panorama, cada vez más foráneos, extranjeros, integrantes de la comunidad LGBTTTI, freelancers y estudiantes, entre otros, optan por soluciones alternativas de vivienda como compartir departamento, ya que pueden tener un hogar con menos dificultades burocráticas y riesgos a ser discriminados.

En una encuesta realizada por Dada Room, 78% de los usuarios indicaron que no tenían inconveniente en compartir su alojamiento con personas de otra orientación sexual, dato que coincide con los resultados de la Enadis que muestran que las personas entre los 18 y 29 años son las más abiertas a la diversidad.

Nuestra sociedad está cambiando, es tiempo de que el mercado de bienes raíces también lo haga y eficientice sus procesos. Tener un techo es un derecho básico, al igual que acceder a la educación o a las oportunidades laborales, por lo que todos debemos trabajar para hacerlo posible. A través de Dada Room, creemos que aportamos nuestro grano de arena», concluye Antoine Pérouze.

Fuente: Excelsior

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