23 junio, 2018

Centro Histórico; el repoblamiento que no fue

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Víctor Zavala, vecino desde hace 15 años en el Centro Histórico, fue parte de la primera oleada de nuevos inquilinos en el Centro Histórico atraído por las inversiones públicas y privadas que auguraban un repoblamiento masivo.

A la distancia, la llegada de nuevos inquilinos al Centro vive un momento de estancamiento e incluso hay quienes ya decidieron que las desventajas eran mayores que las ventajas de estar en el corazón de la Ciudad de México.

“Conozco a gente que ya decidió irse, que venían con muchas ganas de quedarse y las condiciones no se dieron, sobre todo por los cierres de calles, el ruido”, explicó Zavala.

El también promotor de eventos culturales y representante vecinal del Centro reconoció que todas las ventajas que tiene el Centro, en cuanto a conectividad, la intensa vida cultural y cívica, y la profusa oferta culinaria y de vida nocturna, palidecen cuando hay gente que decidió terminar su sueño de vivir en el Centro por el alza de las rentas.

Cristina K. es un ejemplo claro. De vivir en uno de los edificios más codiciados en la calle 16 de Septiembre casi esquina con Bolívar, el casero le elevó la renta casi al doble, de seis mil pesos a 11 mil. Además, no realizó reparaciones en el inmueble y le prohibía a los inquilinos utilizar la envidiable terraza que da a 16 de Septiembre. Para rematar, trabajadores en una nueva tienda de ropa del otro lado de la calle estuvieron remodelando un edificio durante semanas las 24 horas del día.

Me regreso a la Roma”, dijo Cristina K. el día que cerró la puerta y entregó las llaves al dueño del inmueble.

En febrero de 2002, Ana Lilia Cepeda se hizo cargo de la primera etapa de recuperación del Centro Histórico y a la fecha el repoblamiento del primer cuadro sigue siendo una tarea inacabada, e incluso podría haber una salida de vecinos.

A partir de ese momento se inició la reconstrucción de calles, la limpieza de fachadas, la renovación de edificios con recursos privados y la llegada paulatina de vecinos.

El dato disponible más reciente sobre la población en el primer cuadro de la ciudad es del censo de población de 2010.

A través de datos del Inegi y del INE, de los 31 mil habitantes que había en 2000, se pasó a 33 mil, casi un ocho por ciento más, en 2010.

Aún entre 2000 y 2005, cuando iniciaba el proceso de reconstrucción del Centro, la población había pasado de 41 mil a 31 mil habitantes.

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SIN INCENTIVOS

DE ACUERDO CON JUAN CARLOS DE LABORDE, QUIEN HA RECUPERADO EDIFICIOS HISTÓRICOS DEL CENTRO PARA SER REHABITADOS POR VECINOS Y POR MICROEMPRESAS, PODRÍAN TENERSE HASTA 200 MIL NUEVOS INQUILINOS, QUE NO LLEGAN PORQUE NO HAY INCENTIVOS PARA INVERTIR Y SÍ MUCHOS OBSTÁCULOS.

El propio Fideicomiso del Centro expone en su diagnóstico hecho el año pasado, que “la principal problemática que presenta el Centro Histórico es (…) el mal estado de buena parte de sus inmuebles, sobre todo en la zona noreste, así como a que el Centro Histórico está prácticamente deshabitado”.

Alberga una población residente de: Perímetro A donde habitan 31 mil 465 personas y Perímetro B con 119 mil 220 habitantes, dando un total de 150 mil 685 habitantes. Por otra parte, existe una población vinculada de un total de un millón 536 mil personas se desplazan de forma cotidiana al Centro Histórico”, señala el propio Fideicomiso.

El Centro sigue siendo un gran imán de gente que lo visita con fines comerciales, de turismo o de esparcimiento, y de acuerdo con Mariano
Leyva, director del Fideicomiso del Centro Histórico, aún debe pasar de ofertar vivienda cara en renta o venta a vienda de menor costo para atraer otra oleada de inquilinos que le den vida de barrio.

Ese proceso debe ir empatado con proyectos de obra pública y de incentivos fiscales a quienes prioricen la habilitación de vivienda, y dar vida a una nueva dinámica inmobiliaria que genere su propia masa crítica de oferta y demanda.

Fuente: Excélsior

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